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domingo, 19 de febrero de 2017

MARÍA DEL CARMEN BORRELL PÉREZ (30-06-2009)



A los 16 años, empezada la Guerra Civil, Maruja Borrell se unió a las JSU en el local de la calle Menéndez Pelayo, en Madrid. Sus principales actividades eran apoyar a los militantes republicanos repartiendo propaganda durante las manifestaciones, confeccionando uniformes para los milicianos que luchaban en el frente, y apoyando a las familias de los presos políticos del Ejército franquista.
Maruja recuerda el año que estuvo presa como si fuera ayer. El 11 de agosto de 1939 la fueron a buscar a su casa un par de falangistas que mostraron una placa y se la llevaron. "Me subieron a un tranvía y enseñaron la placa para no pagar el pasaje, unas mujeres que estaban allí decían 'pero si es una niña". A ella y a otras compañeras las había delatado un compañero de las JSU que había sido detenido unos días antes.
La encerraron en la prisión de Las Ventas, donde pasó más de un mes incomunicada. "Los primeros días fueron terribles, pasábamos hambre, mi madre no podía visitarme". Maruja ingresó en la prisión seis días después del fusilamiento de las Trece Rosas, un grupo de mujeres de las JSU que fue acusado de haber planeado el asesinato de un guardia civil. Los fusilamientos continuaron durante su estancia en Las Ventas. "Oíamos los disparos al amanecer y en la mañana llegaba una funcionaria y para asustarnos nos decía 'fulanita murió con el puño en alto', 'fulanita murió diciendo viva la República", recuerda.
Maruja salió 384 días después de haber ingresado en prisión. El motivo de su liberación fue la gestión que hizo su padre con un amigo falangista que cambió su expediente y así pudo salir en libertad bajo palabra. "Me quitó lo de conspiración y que iba detenida con otras compañeras, y me dejó en otro expediente en donde sólo estaba mi nombre y tenía como único delito el pertenecer a las JSU". Sus compañeras no corrieron la misma suerte, algunas murieron fusiladas, otras pasaron hasta 18 años en prisión. Maruja nunca fue juzgada, se benefició de un decreto de indulto que otorgó el general Francisco Franco cuando llevaba dos años y medio yendo a firmar cada 15 días a la comisaría de Policía.

La rosa perdida. José David Estrada El País 26-08-03)

NIEVES TORRES SERRANO (17-12-2013)


Querida Nieves

Una vez comenzada la guerra, la JSU de Madrid se extendió por todas las localidades del territorio libre republicano, donde organizar a los jóvenes para la respuesta al fascismo en defensa de los valores democráticos republicanos. En 1937 ya tenía una organización en Venturada, el pueblo de Nieves Torres y, con ella, a una nueva de sus militantes.

Era delgada, muy guapa y tenía una envidiable capacidad de organización.

Nosotras no coincidimos en la guerra. Nos conocimos en el departamento de menores de la cárcel de Ventas, donde también estuvieron Victoria Muñoz, Martina Barroso y Ana López, tres de nuestras queridas Trece Rosas. A ella la juzgaron pocos días después de fusilar a las menores y traía la Pepa como pena, pero se la conmutaron como a mí. Éramos menores de edad también nosotras y seguro que algo tuvo que ver aquella horrible ejecución para que después nos perdonaran la vida a nosotras y a tantas compañeras.

Cuando podíamos escaparnos del departamento de menores, fuimos alguna vez a la celda de Matilde Landa, donde tenía el material de su oficina para ayudar a las presas a hacer solicitudes, conmutaciones, etc. A Rosario Sánchez “dinamitera” se lo arregló ella.

Yo salí de Ventas en el 41, pero Nieves estuvo 16 años seguidos en distintas cárceles de mujeres.

Mucho tiempo después, en los primeros tiempo de la democracia, Nieves estaría junto con otras compañeras como Petra Cuevas, Piedad Arribas, Aurora Villena, Paquita Martín y muchas resistentes más, solicitando al Ayuntamiento la primera placa para homenajear a las 13 Rosas en el cementerio del Este. Y allí continuó yendo todos los 5 de agosto. 

Muchas gracias Nieves, por tu generosidad, tu compromiso, tu lealtad y tu valor. Te echaremos en falta siempre.

Nieves Torres Serrano, nació en Venturada (Madrid) en 1918.

Falleció el día 17 de diciembre de 2013 en Madrid.


Concha Carretero. Militante de la JSU (Carta publicada en Mundo Obrero el 17/12/13) 


"¿Qué hizo Nieves para convertirse en una presa tan veterana? Nunca lo he sabido. He hablado a menudo con Marisa Manchado sobre ello y, o bien no lo sabe o calla. De hecho, Marisa solía bromear sobre el asunto. Cito de memoria o, más bien, recreo: “Mi madre cuenta que se libró del fusilamiento porque, cuando nombraban a las Trece Rosas, fue al cuarto de baño”. Hubiera sido la rosa número catorce si esta simpática anécdota fuera cierta.
Solo hablé con Nieves una vez, fue hace pocos años, en la presentación de un libro de poesía de su hija. Me asombró que recordara con precisión a unos tíos míos (primos de mi madre) que habían participado y caído heroicamente en la resistencia de Madrid, “los Guerra”, como ella decía, y de los que nunca tuve noticia más allá de algún vago comentario de mi madre que, por su parte, no comulgaba con sus ideas.
Solía bromear con Marisa Manchado (compositora, amiga y compañera de no pocas andanzas): “Si tú naciste a primeros de julio de 1956 y tu madre estuvo presa 16 años, una simple cuenta nos indica que salió en 1955, o sea, que lo tuyo fue casi un rapto de pasión nada más salir, quizá en la puerta de la cárcel.” ¡Cómo no recordar la obsesión por el amor y el sexo que ha contado Marcos Ana nada más salir de su larguísimo presidio!"

Nieves Torres, Concha Carretero, Rosario Sánchez y María Vergara
en el Homenaje a las Trece Rosas el 5 de agosto de 2007

"Es detenida el 15 de mayo de 1939 al ser delatada por otro militante de la JSU, Antonio Sebastián, que la reconoce por la calle y la acusa de pertenecer al Comité Provincial de las JSU, aunque ella era una militante de base. Pasa primero un mes en la comisaría de Núñez de Balboa, donde le rapan el pelo al cero y es torturada, para ser trasladada en junio a la cárcel de Ventas. Los guardias que la trasladan le dicen a ella y sus compañeras que irían “a las tapias del cementerio”. El 12 de agosto es juzgada y condenada a pena de muerte junto a otros compañeros, acusados de la reorganización de elementos de la JSU y del PCE para cometer actos delictivos contra el orden social y jurídico de la nueva España. El 9 de septiembre son fusilados 27 miembros de dicho expediente. Sólo se libran las tres mujeres acusadas: Antonia García, Antonia Hernández y Nieves Torres, menores de edad, probablemente a causa de la conmoción que causó el fusilamiento de las Trece Rosas en el proceso anterior."